jueves, 20 de septiembre de 2007

El símbolo

- Maestro, he analizado su traje: cada prenda tiene un profundo significado. Pero hay un detalle que no he podido interpretar. ¿Qué significa su cinturón?

- Significa que los pantalones no se me caen.


Alejandro Jodorowsky
El tesoro de la sombra.

Silencio

Desde hace un tiempo me estoy dando cuenta de que no me gusta el silencio tanto como pensaba.

Estoy orgulloso de decir que hace poco he conseguido apuntarme a un gimnasio y que además voy con frecuencia. Esto es un logro para mí ya que eso de ponerme a levantar pesas en una máquina siempre me ha hecho sentir un poco hámster.

En fin, pues que el otro día me dí cuenta de que allí nadie habla. Hay música ambiental, se oye el ruido de las máquinas de hacer pesas y demás, pero... ¡nadie hablaba!

Todos estaban concentrados en sus ejercicios, con auriculares en los oídos oyendo la radio, algún tipo de música... ¡pero nadie hablaba con el vecino de al lado!

En ese momento me sentí como Jose Luis López Vázquez en "La cabina" o como en alguna de esas películas de terror donde al levantarte una mañana te encuentras con que eres la única persona del mundo y los demás se han convertido en zombies o han desaparecido.

Hice un par de comentarios en voz alta a la vecina de la máquina de la izquierda, que no llevaba auriculares, pero ni me miró siquiera. Me acerqué a un musculitos que había en otra máquina para preguntarle si iba a seguir con la máquina en la que estaba y se levantó y se fué sin decir ni una palabra.

Entonces empecé a ponerme nervioso.

Por suerte en ese momento ví a uno de mis compañeros de piso, le saludé y me preguntó que cuándo había venido, que no me había visto. Respiré aliviado:

¡Un ser humano normal!

Estuvimos charlando un rato sobre todo un poco y de vez en cuando yo levantaba la voz y hacía algún comentario que podía dar pie a que hablara alguien de la sala, pero la gente seguía sin mirarnos.

Entonces me estuve fijando en aquellos que estaban en la sala y que por sus apariencia debían pasar mucho tiempo allí. Empecé a sentir lástima al pensar que después de salir del trabajo podían pasar allí horas y horas sin hablar con nadie, sin pensar más que en marcar uno u otro músculo mirándose al espejo.

¡Me dieron ganas de salir corriendo y no volver!

La situación me recordó mucho a lo que ocurre en el metro, donde todo el mundo está o bien mirando sus zapatos o el techo (¡que digo yo qué tendrá de interesante el chicle pegado en el suelo del vagón!), oyendo música o leyendo.

Es lo que más me llamó la atención al venir a vivir a Madrid, y es algo a lo que todavía no me he acostumbrado del todo.

Supongo que mañana iré al gimnasio otra vez si las cervezas que me tome con los amigos después del trabajo me lo permiten, ¡faltaría más!.

Aunque me he marcado un reto: ¡tengo que hacer hablar a alguien como sea! ¡aunque tenga que colgarme del techo como un mono y dar aullidos!

Y yo que pensaba que era poco hablador...

lunes, 10 de septiembre de 2007

De toros...

¿A quién le gustan los toros?

A mí personalmente no, pero entiendo a la gente a quien le gustan.

Hace ya cierto tiempo me fuí de cervezas con unos amigos del trabajo. Probablemente la excusa fuera que algún compañero se iba a otra empresa, porque últimamente parece que se va todo el mundo del proyecto. Por cierto estábamos en el bar "Los amigos", un sitio muy bueno para ir de cañas en Madrid.

No me acuerdo del motivo de la quedada y tampoco tiene importancia para lo que estoy contando.

El caso es que no sé cómo empezamos a hablar sobre la fiesta de los toros. En poco tiempo nos dividimos en dos bandos, naturalmente los que están a favor y los que están en contra.

Aunque sólo he estado una corrida de toros en mi vida cuando era niño, es un espectáculo que me impresionó profundamente. Recuerdo que la gente en la plaza no se comportaba como quien ve un partido de fútbol sino que era algo más profundo. Había respeto, incluso reverencia hacia el toro y el torero que estaba con él.

Todos sabíamos que el toro iba a morir y esperábamos de alguna manera que esa muerte mereciera la pena...

Todos sabemos que vamos a morir y esperamos que nuestra vida merezca la pena, que nuestras vicisitudes, tanto las buenas como las malas, sean algo único.

Como una fotografía que a pesar de mostrar un niño que muere de cáncer tiene cierta belleza trágica, o como esa otra de un anciano que a pesar de su decrepitud muestra en sus ojos toda su sabiduría vital y todas las aventuras de su juventud...


No importa de lo que habláramos, si de toros o de cualquier otra cosa, porque todos sentimos que nuestra opinión era aceptada por los demás.

Que podíamos estar o no de acuerdo, pero que todos apreciábamos nuestros sentimientos y que por encima de todo éramos unos buenos amigos disfrutando de la buena cerveza.

Porqué no existe la telepatía

¿Quién no se ha preguntado porqué no existe la telepatía?

Aparte de aburridas discusiones científicas sobre si es posible o no, o si es beneficiosa evolutivamente hablando y todas esas tonterías...

¿Qué podría ocurrir si existiese?

Ocurriría que de vez en cuando podrías notar la persona que más quieres te odia, te tiene envidia, está celosa de algún pequeño éxito o avergonzada por algún que otro de tus pequeños fracasos...

Sería sólo algo que duraría un segundo, un milisegundo, pero que quizás al verlo tan claramente te haría perder la confianza, la fe, el amor...

Ocurriría que algún desconocido/a te odiaría sólo con verte porque le recuerdas a alguien...

Que tu mejor amigo/a está hasta las narices de que le cuentes siempre la misma historia y que prefiere no verte en este momento porque está preocupado ya que no puede pagar la hipoteca, que te darías cuenta de que alguien a quien aprecias no te soporta y de cuantos amores y aprecios no son correspondidos.

También te darías cuenta que esa chica tan guapa y orgullosa que no te habla está enamorada secretamente de tí o de que ese antiguo amigo que ahora te odia lo hace porque sus padres lo hirieron al compararle contigo...

De que tu jefe a veces te mete en marrones porque quiere que lo aprecien como buen trabajador...

De que tu padre a pesar de que no pare de criticarte está lleno de orgullo por tí...

De que ese amigo que te ha hecho alguna faena te ayudaría en cualquier situación o de que esa antigua novia que ahora no te habla te recuerda con cariño...

Seguramente la telepatía no existe pero si existiera se necesitaría ser un gran ser humano para soportarla...

¿Te gustaría ser telépata?

Ahora sí...

Hace ya unos meses decidí que yo también quería tener un blog.

¿Por qué no? Es algo que está de moda. Quien actualmente no tiene un blog no está "in" o como quiera decirlo cada tribu "moderna". Es como una especie de diario personal donde cada uno escribe sus pensamientos "brillantes" para que los conozca todo el mundo.

Después pensé qué para qué quería yo que todo el mundo conociese mis pensamientos "brillantes". Esto hizo que mis ganas de escribir se enfriasen notablemente, aunque también influyó la sospecha de que mis pensamientos "brillantes" quizás no fuesen tan brillantes y que cuando llego cansado del trabajo tengo cosas más importantes que hacer (por ejemplo la comida de mañana) que ponerme a escribir para criticar al jefe, al cliente o a quien toque ese día.

Ahora finalmente después de intentar dormir durante cuatro horas seguidas creo que esto puede ser una solución a mi insomnio.

Pido disculpas anticipadamente a cualquiera que por su mala suerte acierte a dar con este diario.

Aunque... quién sabe... lea un poco y quizás encuentre una razón para volver a la cama...